Cada material del hogar exige un protocolo distinto para evitar daños:
Maderas y pisos laminados: se emplea un limpiador neutro de pH balanceado, aplicándolo con paño de microfibra apenas humedecido y secando de inmediato.
Granito, mármol y cuarzo: se usan jabones libres de ácidos o amoníaco y selladores periódicos para no opacar la piedra ni corroer las juntas.
Acero inoxidable y aluminio: se recomienda spray antical y paños suaves, aplicando toques en una sola dirección para evitar marcas circulares.
Vidrios y espejos: solución a base de alcohol y agua destilada, secado con paño antipelusa o papel periódico para un acabado libre de rayas.
Juntas, azulejos y fugas de humedad: espuma activa o gel con base de hipoclorito leve, dejándolo actuar 10 minutos antes de frotar con cepillo suave y enjuagar.
Adaptar la técnica y el químico al material no solo alarga la vida útil de tus acabados, sino que mejora el resultado estético y sanitario.